Un día el Pez se encontró con un bosque. “Tremenda cuestión” podría pensar el lector, “¿Quién no se ha encontrado alguna vez con un bosque?”. Y el lector tendría razón… si no se tratara de este bosque en particular. Dice la teoría (la cual conocí gracias al susodicho Pez) que cuando uno pierde la razón, se le van los enanos al bosque – todos sabemos que nuestra cordura está sujeta a la presencia y funcionamiento de enanos que habitan nuestra mente, así como sabemos que los engranajes de la misma se activan gracias a la acción de un hámster que
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